jueves, 16 de diciembre de 2010

Una historia de botellón.


Podría lanzar estadísticas sobre el tan controvertido botellón que tanto furor hace entre los jóvenes españoles.
Podría buscar razones de estudiosos cualificados que ayuden a explicar este fenómeno, en lugar de eso y como es algo frecuente en mi prefiero relatar una historia que me ha llegado y creo que puede ser de más ayuda que un montón de datos que cualquiera puede encontrar en la red en forma de numerosos artículos.


Me fue relatada de labios del propio protagonista al que llamaremos Alonso – ha querido permanecer en anonimato, aunque creo que él mejor que nadie podría ayudar a muchos que pueden estar en sus mismas circunstancias pero respeto su decisión.
Alonso tenía dieciséis años cuando sus padres se enteraron que era uno más de esos jóvenes que los fines de semana se reúnen con el objetivo principal de emborracharse.


Sus progenitores hasta ese momento creían que su hijo era modélico – él se las había ingeniado hasta entonces para ocultar sus actividades y las de sus amigos los fines de semana. La entrada en coma etílico por urgencias de su mejor amigo hizo saltar la alarma.
Alonso relata que su padre tuvo una reacción inesperada para él. Se sentó y comenzó a hablarle de los alcohólicos de fin de semana, primer paso por regla general insidioso que suele ser preámbulo de un alcoholismo a tiempo completo. Alonso negó la mayor diciendo que él no tenía ese problema; el padre escuchó con atención a su hijo y añadió que consideraba inútil las prohibiciones y los castigos, tenía dieciséis años y si quería seguir bebiendo lo conseguiría pese a todos los esfuerzos paternos, a cambio le propuso un trato a su hijo.

                - Siempre te he educado en la honestidad y en la verdad – dijo el padre – y en nombre de ella que te pido que hagas una prueba donde tú y sólo tú serás quien llegue a las conclusiones. Te pido que en las próximas tres semanas salgas con tus amigos como siempre pero que no consumas alcohol, puedes decir a tu pandilla si te presiona que has hecho una apuesta con tu viejo. Si eres capaz de resistir la tentación yo estaré equivocado y podrás seguir con tus costumbres, ésta vez con mi consentimiento; pero si eres incapaz de resistir y caes consumiendo espero que seas lo suficientemente honesto como para sentarte otra vez conmigo y juntos busquemos soluciones.

Alonso pensó que la prueba era fácil, él controlaba sin problemas.

Dos semanas después se sentó frente a su padre y reconoció que había fracasado. En los dos días de botellón del par de fines de semana que llevaba había sido incapaz de controlar su voluntad en cuanto a no consumir alcohol pese a que la excusa de la apuesta con su padre le libró de la presión de sus amigos. Una fuerza irresistible anuló todos sus deseos de no consumir.
Su padre con la misma calma con la que había abordado el tema preguntó desde cuando llevaba participando en eso.
                  - Desde los catorce – reconoció Alonso – tomando cada noche de botellón una media de ocho o nueve copas, quizá más, aunque al contrario que su mejor amigo había sabido controlar no caer en un exceso que le provocase un coma.

Su padre le contó las consecuencias fisiológicas de un consumo como ese en gente tan joven y le pidió que se sometiese a unas pruebas – algunas bastante costosas, como un scanner cerebral y la consiguiente consulta de un neurólogo experto.
En esas pruebas se detecto daños cerebrales que podían ser irreversibles, el padre de Alonso le recordó que quería estudiar Física, materia en la el chico siempre había destacado, preguntó a su hijo que pensaba hacer a la vista de los resultados. Los daños podían afectar a los planes universitarios que tenía claros desde que ingresó en el instituto.


De nuevo sentado ante su hijo, el padre dijo que una vez vistas todas las pruebas iba a ser él quien tomara las decisiones. Él como padre aceptaba los errores que sin duda había cometido no detectando que con catorce años iniciara ese camino pero ahora con sus dieciséis años sería Alonso quien tenía su futuro en sus manos.

                 - Siempre he querido ser físico – dijo éste – Eso es lo que quiero ser y haré lo que sea necesario para compensar esos daños que han aparecido en el TAC.

Su padre se puso a su disposición y dijo que podía contar con él en lo que fuera necesario.
Alonso aceptó acudir a terapia de jóvenes con problemas de alcohol, allí le dijeron que no era capaz de estar en un ambiente donde todos beben. Tuvo que renunciar a sus amistades – todas estaban relacionadas con las borracheras de fin de semana – Se volcó en los estudios y en el deporte, donde encontró otro círculo de amigos, estos no frecuentaban el botellón.
Siempre lamentó la pérdida de amigos cuya amistad venía de la infancia – nunca entendieron su postura ni sus razones – Ellos afirmaban, igual que hizo él en su momento, que no tenían ningún problema con el alcohol.
De eso hace casi tres años. Alonso ha entrado este año en la facultad y continua con su idea de licenciarse en Física.
Pese a los sacrificios, pese a la pérdida de amistades y a la nueva vida que tuvo que emprender no se arrepiente. Ha realizado su sueño de estudiar y enfocar su futuro hacia donde quería.
Me afirmó que nunca podrá agradecer el gran padre que tuvo – por desgracia murió de cáncer un año antes de él entrara en la universidad. Sin su buen hacer, sin su compresión y talante para abordar el tema, él nunca lo hubiera logrado.


Alonso será un gran físico. No me cabe duda.

lunes, 6 de diciembre de 2010

¡¡No les abandones!!

Se aproximan las vacaciones navideñas y muchas familias se desplazaran estas fechas, días de felicidad que pueden convertirse para muchas mascotas en el final de su tiempo entre los que le acogieron.


La época de vacaciones, sobretodo las veraniegas al ser más largas en el periodo donde más animales son abandonados bien en las calles o más frecuentemente en las carreteras convirtiéndose demasiadas veces en víctimas, en masas sangrientas que han caído bajo las ruedas de algún vehículo.


Los autores aprovechan la poca efectividad y aplicación de las leyes españolas sobre esta materia donde sólo queda al margen de pedir leyes más severas que castiguen a los culpables, apelar a la conciencia.

Una mascota no es un juguete. Un perro o un gato aporta felicidad y compañía y cuando entra en una vivienda se convierte en uno más de la familia. Está demostrado que la compañía de animales en los niños es un gran beneficio psicológico.

Es cierto que requieren sacrificios en ocasiones, en mi caso tengo dos perros y cuatro gatos. Cuando decido marcharme unos días de vacaciones tengo que planear estas contando con ellos pero ese sacrificio es compensado con el afecto, la compañía y la alegría con la que llenan mi casa.


Hoy en día hay soluciones para no abandonar a un animal, desde los camping, casas rurales que admiten animales. Hoteles ( los menos, es cierto, y suelen ser perros pequeños) pero existen los hoteles para animales, lugares donde se pueden dejar y no son demasiado caros. Y por supuesto cabe la posibilidad de alguna amistad o familiar con quien dejarlos. Cualquier cosa antes que el abandono.
Los animales pueden dar ejemplo y muchas veces lecciones.




España tiene una asignatura pendiente en el trato animal, algo que los países del resto de Europa nos lleva ventaja pero nunca es tarde para empezar.

Mis hijos han crecido con sus mascotas y nunca me alegraré lo suficiente de ello, a veces es engorroso y supone un esfuerzo cuando ven un perro o gato abandonado porque se empeñan en traerlo a casa y supone una movilización para buscar un dueño o tener que llevarlo a la protectora pero me gusta el interés y la pasión que vuelcan en ello, me gusta los sentimientos que han desarrollado.

En esta sociedad cada vez más materialista, interesada, fría e insensible, tu mascota te regala compañía y amor incondicional, tu fidelidad a cambio es un buen trato.

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Déjame considerar un logro que siendo tú tan extremo en posturas te has sentado con una mujer a hablar de este asunto, es esperanzador sólo por eso y no importa que me digas que en realidad pretendes rebatir mis argumentos y para explicarme que como occidental opino sin saber en cuestiones vuestras y que me mueve la intención de que vuestras mujeres imiten nuestras conductas y forma de vida.Déjame decirte amigo, que jamás me atrevería a inmiscuirme en eso, el camino de las libertades de la mujer musulmana deberá recorrerlo ella como antes lo hicimos nosotras, a su elección y forma.Te hablo de mínimos, esta conversación trata de derechos elementales inherentes al ser humano, más allá de usos y costumbres.Ese argumento tuyo de que como occidental y además mujer es imposible que entienda, déjame decirte de nuevo que no estoy conforme con tus palabras, cuando ni siquiera entre vosotros os poneis de acuerdo, veo que según interpretaciones de las palabras del Profeta, la mujer posee más libertad o menos.Escucha,Me he acercado con todo respeto a tus Escrituras Sagradas buscando razones para entenderte, me ha sorprendido y ¿ sabes?, no hay tanta diferencia entre tu Texto y el mío, se parecen en el fondo, son las formas, las formas que han derramado tanta sangre a lo largo de la historia.No he encontrado en las Azoras nada que te justifique, al contrario y aunque puede haber Aleyas interpretativas de todo el conjunto se desprende consideración y respeto hacia la mujer.De acuerdo, te admito que una traducción no puede considerarse Corán, y que una infiel como yo no puede captar toda su trascendencia.Pero mira, me has dado un argumento sin darte cuenta.Sabes lo que significa Corán, yo también, entonces amigo sigue el díctamen¡Recita! ¡Recita! ¡Recita! y entiende.Olvida lo que te han inculcado otros, olvida lo que te han interpretado.Te pido, tú sólo con las palabras,¡Recita! ¡Recita! ¡Recita! y comprende que no hay nada en ellas que te lo impida.¡Quítale el velo! ¡Quítale el miedo!, libérala de la persecución y de la muerte. Devuélvele su dignidad y su voz y trátala con el respeto que merece, porque como yo nació mujer, como yo nació libre.
Mariant Íberi