jueves, 6 de diciembre de 2012

Crisis, el crack del 29 y la actual, una repetición de hechos.

En el documental puede comprobarse la similitud de causas de la gran crisis del 1929 con la gran depresión actual. Como en ésta, son la falta de controles, el capitalismo y la falta de medidas ante el endeudamiento progresivo de las familias con los créditos sin aval de una banca ávida de beneficios sin límite, no existía entonces el alto nivel de la llamada ingeniería económica actual, pero ya entonces se plantaron los cimientos de los laberintos económicos como puede verse en el documental con la parodia que hace un cómico de la época con el lenguaje de los economistas a los que recurría  Herbert Hoover para convencer a la población que ya estaban en el final de la crisis cuando cada vez se hundían más en ella ( ¿ A qué suena en estos tiempos?), no será la única coincidencia. Por desgracia coincide tan dramática como ver como EE.UU llegó a tener un 25%  de paro de la población activa, (lo mismo que tiene ahora España).
Más que mostrar un antecedente de una desgracia ya repetida, mi intención al poner estos documentales es mostrar como los pasos del pasado puede ser una solución del futuro como demuestra la llegada de un presidente que asumió y buscó soluciones al problemas, Flanklin D. Roosevelt.
Las medidas económicas de reducir sueldos y aumentar jornada fueron las mismas medidas de Hoover que fue una pendiente de empresas quebradas y trabajadores sin empleo. Miremos el pasado y aprendamos sin repetir los tropiezos que tanto dolor provocó entonces y tanto está provocando ahora.



Miembro del Partido Demócrata y de la Logia "George Washington" de masones, inició su carrera política desde muy joven al ganar una curul en el Senado del Estado de Nueva York y luego pasó a desempeñarse como Secretario de Marina. Formó así parte del comité conjunto que constituye la denominada Secretaría de Defensa de Estados Unidos. Desde este cargo asumió -de facto- todas las funciones, ejerciendo una supremacía respecto a la rama de las Fuerzas Armadas de Estados Unidos, llamada como la Armada de los Estados Unidos. De tal modo tuvo influencia directa sobre los Marines, la Guardia Costera y en general, sobre muchas otras funciones dentro la Secretaría de Defensa. A tal grado, que durante todo su mandato, él ejerció amplias facultades al respecto, por encima del Secretario de la Defensa de entonces. Este cumplía apenas con las formalidades y protocolos del caso.
Su brillante carrera política se vio interrumpida por su padecimiento de polio que le significó una parálisis parcial. A consecuencia del mal, Roosevelt se apartó de la escena pública por un tiempo, siendo para muchos este el fin de una magnífica actuación , e inclusive, la gran mayoría de los epígonos de la política estadounidense, dieron por sentado que el rutilante heredero de la Dinastía Roosevelt, no volvería jamás a la política.
La creencia de que no volvería a retornar a la política, se vio desmentida cuando un renovado (aunque aún afectado por la polio) Roosevelt, salió de su retiro para postularse al cargo de Gobernador de Nueva York, ganando la elección con un impresionante éxito, luego de lo cual buscó la nominación demócrata en 1932 para la Presidencia de los Estados Unidos, obteniéndola con bastante facilidad y lanzando así su candidatura.
Su campaña resultó un éxito y Roosevelt fue electo Presidente, cargo para el cual se postularía nuevamente en 19361940 y 1944, ganando en todas ellas, ejerciendo así la presidencia durante un período seguido de más de 12 años, que habrían sido 16, si no fuese por su repentina muerte, en 1945, durante el primer año de su último mandato, falleciendo sobre su escritorio, mientras trabajaba.
Siendo el único presidente capaz de haber conseguido la reelección tres veces seguidas y por lo tanto disponiendo de cuatro mandatos constitucionales, ocupa la posición de ser el presidente más longevo de la Historia de Estados Unidos.


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Déjame considerar un logro que siendo tú tan extremo en posturas te has sentado con una mujer a hablar de este asunto, es esperanzador sólo por eso y no importa que me digas que en realidad pretendes rebatir mis argumentos y para explicarme que como occidental opino sin saber en cuestiones vuestras y que me mueve la intención de que vuestras mujeres imiten nuestras conductas y forma de vida.Déjame decirte amigo, que jamás me atrevería a inmiscuirme en eso, el camino de las libertades de la mujer musulmana deberá recorrerlo ella como antes lo hicimos nosotras, a su elección y forma.Te hablo de mínimos, esta conversación trata de derechos elementales inherentes al ser humano, más allá de usos y costumbres.Ese argumento tuyo de que como occidental y además mujer es imposible que entienda, déjame decirte de nuevo que no estoy conforme con tus palabras, cuando ni siquiera entre vosotros os poneis de acuerdo, veo que según interpretaciones de las palabras del Profeta, la mujer posee más libertad o menos.Escucha,Me he acercado con todo respeto a tus Escrituras Sagradas buscando razones para entenderte, me ha sorprendido y ¿ sabes?, no hay tanta diferencia entre tu Texto y el mío, se parecen en el fondo, son las formas, las formas que han derramado tanta sangre a lo largo de la historia.No he encontrado en las Azoras nada que te justifique, al contrario y aunque puede haber Aleyas interpretativas de todo el conjunto se desprende consideración y respeto hacia la mujer.De acuerdo, te admito que una traducción no puede considerarse Corán, y que una infiel como yo no puede captar toda su trascendencia.Pero mira, me has dado un argumento sin darte cuenta.Sabes lo que significa Corán, yo también, entonces amigo sigue el díctamen¡Recita! ¡Recita! ¡Recita! y entiende.Olvida lo que te han inculcado otros, olvida lo que te han interpretado.Te pido, tú sólo con las palabras,¡Recita! ¡Recita! ¡Recita! y comprende que no hay nada en ellas que te lo impida.¡Quítale el velo! ¡Quítale el miedo!, libérala de la persecución y de la muerte. Devuélvele su dignidad y su voz y trátala con el respeto que merece, porque como yo nació mujer, como yo nació libre.
Mariant Íberi